Todo usuario debe ejercer sin restricciones por motivos de raza, sexo, edad, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier índole, posición económica o condición social.

Elegir libremente al profesional que le preste la atención requerida según la disponibilidad del hospital.

Ser remitido a otra entidad de salud cuando su condición lo requiera.

Tener una comunicación clave con el médico y el equipo de salud, y a que se le informe sobre los riesgos y beneficios de la atención.

Recibir un trato digno y amable, basado en una atención humanizada y sin discriminación alguna a sus creencias o religión.

Ser atendido de manera inmediata, sin que exijan documentos o dinero, en caso de una urgencia.

Exigir que se mantenga estricta confidencialidad sobre su información clínica y que con solo su autorización puedan ser conocidos.

Decidir si participa o no en investigaciones científicas.

Obtener toda la información necesaria de parte del personal de salud, respecto a la enfermedad o condición que padece, así como los procedimientos y tratamientos que se le van a practicar.

Aceptar o rechazar cualquier procedimiento clínico, dejando constancia escrita de ello.

Velar por el cumplimiento en la prestación de los servicios de salud por parte de la institución, a través de la participación de la asociación de usuarios.

Recibir información acerca de los costos por los servicios obtenidos.

Manifestar sus reclamos, sugerencias, quejas o felicitaciones de cualquier servicio, y obtener respuesta.

Respetar su voluntad de morir con dignidad y elegir en donar o no sus órganos, para que estos sean trasplantados a otros enfermos.

Recibir o rechazar apoyo espiritual, cualquiera que sea el culto religioso que profese.